BEACONS, RETAIL Y…FACEBOOK

Hace unos cuantos años se consideraba al RFID como el futuro del negocio de retail. Se esperaba que esta tecnología aportara una serie de beneficios a los retailers basados en la capacidad de controlar cada una de las unidades de inventario a través de etiquetas RFID, lo cual supondría una menor pérdida desconocida, unos inventarios más exactos (o exactos al 100%) y una reducción del “fuera de stock”, que suelen ser las tres causas por las que los retailers pierden más venta.

Pues bien, después de todos estos años, no se ha visto una verdadera popularización de esta tecnología, principalmente por razones de coste. Una etiqueta RFID hoy día tiene un coste que oscila entre los 0,40$ y los 0,90$ y se considera que se tardarán otros diez o quince años en alcanzar cifras de coste por debajo de 0,10$ que permitan una verdadera popularización de la tecnología que haga a fabricantes y distribuidores considerar una sustitución de los actuales códigos EAN por este tipo de etiquetas, de manera que se puedan llegar a materializar los beneficios que de ellas se esperan. Se puede entender una inversión de hasta 0,90$ para controlar una prenda con un valor de mercado de 100$ pero resulta complicado ver eficiente gastar el mismo dinero para tener conectada y controlada una caja de galletas por ejemplo.

Esta tecnología de RFID podemos considerarla integrada en lo que se llama el internet de las cosas (Internet of Things-IoT) y aunque no acaba de despegar por razones de coste, hay otras dos tecnologías ligadas al IoT que sí que conseguirán popularizarse y creo que harán que los retailers empiecen a considerar una gestión diferente de sus puntos de venta. Ahí van:

En primer lugar tenemos lo que podríamos llamar el “home replenishment”, una casa preparada para que, en el momento en el que se nos acaba el champú o cualquier otro artículo de consumo, podamos apretar un botón y lanzar un pedido a nuestra tienda on line favorita; algo así ha desarrollado y lanzado Telepizza no hace mucho (junto con pedidos vía Pebble y Twitter). Tenéis más info aquí y aquíY en el video que tenéis a continuación, podéis ver otro proyecto en esta línea pero más ligado al retail tradicional.

En segundo lugar tenemos las beacons. Y qué son las beacons? Pues son balizas que emiten una señal de bluetooth a los dispositivos que estén dentro de su radio de influencia. La nueva tecnología bluetooth, que se conoce como bluetooth smart o bluetooth 4.0 permite que el alcance sea elevado (hasta 50 metros), que el consumo de energía sea mínimo y que no haya necesidad de emparejar dispositivos para recibir información de la baliza en cuestión.

Son dispositivos baratos y accesibles para cualquier negocio (incluso hay empresas ofreciendo no sólo las beacons a precios asequibles sino también la gestión posterior de campañas y su análisis) y que proporcionan múltiples beneficios para un retailer

  • Controlar la visita del consumidor a nuestra tienda física de manera que podamos identificar puntos fríos y calientes que, mediante un adecuado análisis de datos, nos permita trazar mapas de calor y proponer modificaciones de lay-out que optimicen las ventas o seleccionar aquellas promociones que funcionan mejor desde un punto de vista de generación de tráfico o venta
  • Ayudar al comprador en su visita a nuestra tienda proporcionándole información relevante de un producto en concreto o incluso de un producto que pueda tener en su lista de la compra
  • Proporcionar la ubicación exacta del producto buscado por el comprador y guiarlo por la tienda hasta dicho producto
  • Captar a potenciales consumidores que se paseen por la zona de influencia de nuestra tienda (no olvidemos que una baliza tiene un alcance de hasta 50 metros) enviándole una promoción gancho por ejemplo
  • Impactar al consumidor con promociones o información relevante de los productos que están en su zona de influencia. Las balizas pueden tener un alcance tan grande como 50 metros pero tan pequeño como 10 centímetros, de forma que podemos impactar únicamente a aquellos que se acercan lo suficiente.
  • Facilitar el pago final, eliminando la necesidad de que el consumidor tenga que hacer cola en la línea de cajas para pagar su compra. Algo así tiene desarrollado PayPal bajo el nombre comercial de hands-free payment. Aquí os dejo el vídeo.

Sobre el papel, las aplicaciones son múltiples y muy interesantes desde el lado del retailer, pero como todo en la vida, tiene su parte gris. Estas son las limitaciones:

  • Una, que cada dispositivo móvil de cada cliente (típicamente un smartphone) necesitará una app para recibir las notificaciones y para que el retailer pueda aprovechar al máximo la funcionalidad de las beacons. El mundo ideal es que cada teléfono viniera con una app instalada de serie para manejar este tipo de información, mientras que la realidad apunta a que habrá una app para cada tienda (un caos) o una app para cada cadena de tiendas (algo más manejable)
  • Otra, que desde el punto de vista de hardware todos los terminales deberían ir equipados con bluetooth 4.0. Los iPhone, por ejemplo, lo empiezan a instalar desde el modelo 4S, así que todos los que tenemos modelos anteriores nos quedaríamos fuera
  • Y una última limitación es la de la preocupación del cliente por su privacidad. Eso de entrar en una tienda y que sean capaces de identificarte por tu nombre, que tengan acceso inmediato a tu historial de compras y que puedan ver tu lista de la compra (entre otras cosas) puede que inquiete a más de uno.

En cualquier caso, parece que los beneficios son mayores que las limitaciones y que será cuestión de tiempo que los retailers se lancen a la la explotación de esta tecnología. De hecho, ya está funcionando en algunas tiendas de Apple en USA y en algunas tiendas de Macy´s. Podéis leer algo más al respecto aquí.

Y esto de las beacons no sólo tiene aplicaciones en el mundo del retail. Hace unos días leía que Facebook está usando esta tecnología para desarrollar un servicio llamado Place Tips con el que esperan poder mejorar sensiblemente su capacidad de impactar al usuario con publicidad basada en el lugar en el que se encuentre. Aquí os dejo el video y el link al artículo completo.

Por último, y a modo de resumen, os dejo un video con lo que son las beacons y lo que pueden suponer para el negocio de retail.

Esperemos que los retailers manejen la tecnología con inteligencia y que en el futuro no nos obliguen a dejar el móvil en casa o en el coche para poder comprar tranquilos.

A VUELTAS CON EL CROWDFUNDING

¿Y por qué hablo otra vez del crowdfunding? Porque parece que en España hay cierto riesgo de que el modelo se quede un tanto descafeinado por causa de una, desde mi punto de vista, excesiva regulación.

El crowdfunding, entendido como “financiación popular”, es bastante antiguo (quién no ha visto algún monumento con la típica placa de “erigido por suscripción popular” en alguna ciudad de España…) aunque lo cierto es que lo que ha dado un verdadero impulso al modelo es el canal digital. A través de una plataforma de crowdfunding (lo que en España se ha llamado plataforma de financiación participativa) cualquiera puede obtener financiación para un proyecto determinado.

¿Y cómo funciona el asunto? Pues muy sencillo; te das de alta en una de las plataformas, subes tu proyecto, estableces un objetivo de financiación, defines los importes que los donantes pueden aportar y lo que les vas a dar a cambio y…a esperar! ¿Y qué se lleva la plataforma? Generalmente una comisión sobre el total recaudado. La cantidad depende del sitio web en cuestión, pero suele oscilar entre el 4% y el 5% más otros gastos menores ligados a la gestión del cobro de las aportaciones.

A nivel mundial, las plataformas más populares son Kickstarter e Indiegogo; en estas dos, puedes encontrar proyectos de todo tipo; las dos siguen la misma filosofía; el que sube el proyecto pide dinero para llevarlo a cabo, pudiendo ofrecer a cambio desde el simple agradecimiento hasta el producto concreto ya desarrollado y para cuyo lanzamiento está pidiendo dinero.

En España las más conocidas son Lánzanos y Comunitae, con una salvedad con respecto a esta última, ya que más que un sitio de crowdfunding es uno de préstamos entre particulares (dónde quedará la banca tradicional…). Si queréis conocer en más detalle los diferentes tipos de modelos de crowdfunding, os recomiendo este artículo.

El caso más sonado de crowdfuning de los últimos años lo tenéis resumido en esta entrada, en la que tenéis también una breve reflexión de cómo creo que afecta el crowdfunding al marketing y lanzamiento de productos. Y si tenéis interés en ver algún otro ejemplo, daos una vuelta por alguna de las webs citadas o echad un vistazo a esta entrada en donde tenéis el caso de Tile.

Hay que decir también que el volumen que están empezando a mover estos modelos empieza a ser relevante; hace poco kickstarter publicaba que llegaba al billón de dólares financiados, se estima que 2013 se cerró con un volumen de 5.1 billones de dólares y parece que las cifras esperadas de crecimiento son astronómicas.

El caso es que hace unos días se presentaba en el Consejo de Ministros un anteproyecto de ley para regular el crowdfunding, cuyos puntos más polémicos son:

  1. Establece como límite máximo de captación la cantidad de 1M€
  2. Limita la inversión de un particular a la cantidad de 3.000€ en un sólo proyecto o 6.000€ en diferentes proyectos en un período de 12 meses
  3. Las plataformas de crowdfunding deberán tener un capital social mínimo de 50.000€ o un seguro de responsabilidad civil de 150.000€
  4. Deberán además estar registradas en en Banco de España y en la CNMV

Creo que sí es necesaria cierta regulación, ya que me parece necesario que exista cierta seguridad jurídica para el inversor individual de manera que el modelo no acabe siendo una bolsa de fraude. Lo que creo que está fuera de lugar es el límite máximo de captación, así como la cantidad que puede invertir un particular. Los dos límites me parecen extraordinariamente bajos; bien es verdad que la mayor parte de los proyectos de crowdfunding están por debajo de ese millón de euros establecido como límite, pero no veo la necesidad de fijar un tope máximo; en cuanto a la cantidad máxima de inversión de 3.000€, se queda muy lejos de lo que existe en otros países (100.000$ en Estados Unidos para el equity crowdfunding, por ejemplo). Este tipo de regulaciones sólo puede generar un doble efecto: por un lado, cortar de raíz las posibilidades de crecimiento del modelo y por tanto restar capacidad de financiación a proyectos e ideas creativas y por otro, producir una fuga de talento emprendedor a otros países en los que la regulación no sea tan estricta.

Espero que el sector no pierda la oportunidad de participar en la redacción definitiva de la ley y que esos límites acaben aumentando considerablemente.