ALCATRAZ

La isla de Alcatraz es una isla que se encuentra en la bahía de San Francisco y que es mundialmente conocida por haber albergado durante décadas una de las prisiones federales del sistema penitenciario americano; supuestamente la prisión de la que nadie ha conseguido escapar vivo; o al menos eso es lo que mantiene la historia “oficial”, ya que aún está por demostrar si Frank Morris llegó o no vivo a la otra orilla. Si no la habéis visto, os recomiendo la peli de La fuga de Alcatraz, todo un clásico, y que describe con pelos y señales la aventura de Mr. Morris.

El caso es que este post no trata acerca de la isla; ni siquiera de la fuga o de la peli. Trata de un artículo que leí hace unos meses en una publicación especializada que me llegó a la oficina; siento no acordarme del nombre de la revista en cuestión, ya que me hubiera gustado citar la fuente. El artículo hacía referencia a una ponencia de Alberto Vollmer sobre el “Proyecto Alcatraz“. Leyendo el artículo y completando la información después de trastear estas vacaciones por internet, me ha gustado tanto la historia que me he animado a escribir este post, así que allá vamos.

Lo primero, empezaremos por Alberto Vollmer; se trata del CEO de Ron Santa Teresa, marca lo suficientemente conocida (incluso para los que no somos aficionados al ron) como para no extenderme mucho más; en cualquier caso, ahí va el link a su página para los que no la conozcáis.

Aparte de reflotar una empresa que estaba al borde de la quiebra en los 90, lo que realmente lo distingue es su original manera de abordar el conflicto. En internet circulan dos historias al respecto; una de ellas es precisamente la del Proyecto Alcatraz. La Hacienda Santa Teresa se encuentra ubicada en el municipio de Revenga, al norte de Venezuela. La delincuencia, en forma de bandas juveniles armadas, había llevado al municipio a tener una tasa de homicidios que doblaba la tasa media de Venezuela, ya alta de por sí. Un intento de robo en la hacienda, unido a una agresión a un vigilante de seguridad de la misma fue lo que desencadenó el proyecto. El cuerpo de seguridad de la hacienda capturó a uno de los delincuentes y Alberto Vollmer le propuso un trato: entregarlo a la policía o pagar con su trabajo los daños causados. En unos pocos días, fue el propio delincuente el que pidió que incluyeran también al resto de los integrantes de la banda en el “programa” (nada menos que 22 personas). A partir de ahí, el asunto fue tomando forma y llegó a ser lo que es hoy: una ONG dedicada a la rehabilitación de jóvenes delincuentes a través de la formación en valores, el trabajo físico y el rugby. Hay un resumen breve sobre el funcionamiento del Proyecto en la propia página web de Santa Teresa, así como información mucho más extensa, junto con algún video institucional y algunos testimonios en la web de la ONG.

Os dejo también la charla en el TEDx Silicon Valley dada por Alberto Vollmer y que está colgada en Vimeo.

Dudo mucho que a Alberto Vollmer se le pasara por la cabeza que esta iniciativa podría ser una potente herramienta de marketing a futuro, pero el caso es que, desde mi punto de vista, lo es. La iniciativa de Vollmer tiene, a mi juicio, cuatro características diferenciadoras:

  1. Es capaz de convertir un problema en una oportunidad que trabaja para su marca. No cabe duda de que la “conciencia social” de las marcas es cada vez más importante y más valorada por los consumidores
  2. Toma en cuenta que la empresa debe, de alguna forma, revertir parte de sus beneficios en mejorar las condiciones sociales de la comunidad en la que está presente.
  3. Hace realmente tangible esa conciencia social. Es decir, va mucho más alla del manido “donamos xx% de tu compra a causas sociales” sino que concreta en un proyecto cercano y visible esa conciencia social
  4. Por último, no está comunicada activamente. Esto, creo yo, es esencial. El Proyecto Alcatraz y la conciencia social de la marca no aparecen reflejados en ningún elemento de comunicación (ni en el packaging, ni en sus piezas creativas de print, outdoor, TV o digital) sino que transmiten su mensaje a través de acciones de PR, participación en conferencias e iniciativas de ese tipo; es una forma de decir “tenemos conciencia social pero no nos pavoneamos de ello”.

Sin duda una iniciativa a tener en cuenta y una forma inteligente de construir marca desde el lado de la conciencia social.

Nota final: En el momento de publicar este post, he localizado un artículo genial publicado el 6 de enero en El País Semanal que, aparte de estar mucho mejor escrito que este, desarrolla mucho más el Proyecto Alcatraz. Os dejo aquí el link porque merece la pena leerlo.