EL PRINCIPIO DE PETER


Seguro que todos habéis oído hablar del Principio de Peter. Lo que dice básicamente es:

“En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”, rematándolo con la frase “la nata sube hasta cortarse”.

En definitiva, cuando lo hacemos bien en un trabajo, somos promocionados; si lo seguimos haciendo bien en el nuevo puesto, nos vuelven a promocionar, y así sucesivamente hasta que supuestamente nos dan un trabajo para el que no estamos cualificados.

A mi siempre me ha parecido una visión bastante triste del mundo empresarial y de cómo se gestionan los recursos humanos en la empresa de hoy. Mi opinión es que será precisamente labor del manager o directivo y del departamento de recursos humanos asegurarse de que la persona a promocionar es capaz de dar el paso y de asumir el nuevo nivel de responsabilidad; no todas las empresas tienen adecuadamente definidos los procesos de promoción y evaluación, pero si existen criterios objetivos de evaluación de rendimiento y realizamos un proceso de selección adecuado para el puesto a cubrir, esto nos permitirá comparar nuestro candidato interno con la cualificación de mercado y reducir así las opciones de error.

En cualquier caso, la razón de este post no es discutir sobre si los procesos de promoción interna que hay en las empresas son los adecuados, sino la de dar una nueva visión de este Principio de Peter que leía hace unos días en el libro Tribes, de Seth Godin.

Lo que propone Godin es una reformulación del Principio de Peter a una frase del tipo “en una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta llegar a un puesto en el que queda paralizado por el miedo”. Creo que Godin no puede estar más en lo cierto. En algunas organizaciones en las que he tenido la oportunidad de trabajar, me he encontrado con directivos de cierto nivel de decisión que, a pesar de contar con una cualificación y conocimientos adecuados, han cumplido el Principio de Peter a rajatabla; es decir, han demostrado una incompetencia significativa a la hora de realizar sus funciones, a pesar de contar con cualificación suficiente para llevarlas a cabo. Yo he llegado a la conclusión de que esto no puede estar más que provocado por el miedo; el miedo a tomar una decisión inadecuada, el miedo a equivocarse, el miedo a recibir críticas o juicios de valor sobre el trabajo realizado, el miedo al despido…en definitiva, miedo. El miedo, cuando se vuelve incontrolado, no suele traer nada bueno:

  1. Nos atenaza, nos impide actuar.
  2. Ralentiza la toma de decisiones y paraliza otros departamentos de la empresa. He podido ver proyectos de dos semanas de duración extendidos hasta cinco o seis meses simplemente por caer en manos del directivo en pánico.
  3. Se suele traducir en mensajes poco claros de lo que que hay que hacer y cómo hay que hacerlo, confundiendo a nuestros equipos.
  4. Suele generar una actitud defensiva a la hora de emprender proyectos. Es decir, a estar más centrados en determinar a quién echarle la culpa si el proyecto sale mal que al hecho de que el proyecto salga adelante.

Para luchar contra esta tendencia y no ser “envueltos” por el Principio de Peter, creo que hay que contar con cuatro cualidades:

  1. Humildad: hay que saber reconocer nuestras propias limitaciones e incluso nuestros propios miedos. En la mayor parte de los casos, la gente que tenemos alrededor está deseando ayudarnos, no hundirnos. Pongamos a esa gente de nuestro lado, pidamos ayuda y afrontemos las nuevas responsabilidades con humildad.
  2. Ganas de aprender: nunca lo sabremos todo. Invirtamos tiempo en adquirir conocimiento. Lecturas, conferencias, cursos, seminarios. Dediquemos tiempo a conocer la tarea que nos encomiendan y tratemos de convertirnos en especialistas
  3. Afán de superación. Hay que saber superarse y autoexigirse un nivel de resultados alto. Se lidera con el ejemplo.
  4. Ganas de colaborar: estemos dispuestos a ayudar. Nuestros equipos también tienen miedos. Ayudémosles a superar esos miedos y a la vez conseguiremos su ayuda y compromiso.

Alguna experiencia personal con el Principio de Peter? Seguro que sí; te animo a que dejes tus comentarios.

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